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La cerveza fermentada crea dióxido de carbono (CO2), que normalmente se libera a la atmósfera. Una cervecería artesanal en Sydney, Young Henrys, se ha asociado con científicos del cambio climático para desarrollar una forma de utilizar microalgas para capturar este CO2 y convertirlo en oxígeno.

Los cerveceros estiman que sus algas liberan tanto oxígeno como dos hectáreas de matorrales.

Video de Isabelle Rodd

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