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Los letrados, además de defender a sus clientes, también tienen que estar protegidos ante eventualidades. Os contamos qué seguros son obligatorios y cuáles son convenientes para estos profesionales

La labor del abogado es defender los derechos de sus clientes. Es una de las profesiones más importantes que existe en cualquier sistema democrático. Esto, sin embargo, no significa que los abogados sean personas y profesionales ajenas a cualquier riesgo. Ellos, como cualquier persona, no están por encima de la ley. Por ello, los abogados también tienen que actuar con cuidado y protegerse ante posibles incidencias.

En este sentido, el abogado está obligado a contratar un seguro de abogados. En concreto, estos profesionales tienen que contratar un seguro de responsabilidad civil (RC) para poder ejercer su profesión. Este requisito obligatorio está fijado por la ley y, más en concreto, por el artículo 11.3 de la Ley 2/2007, de 15 de marzo, de Sociedades Profesionales.

Gracias a este seguro, los abogados se protegen y cuentan con una cobertura en caso de tener que hacer frente o cubrir los daños materiales, personales y económicos, causados a un tercero de forma involuntaria, por acción, omisión o negligencia. En función de cada caso, el abogado afectado deberá hacer frente a un determinado pago cuya cantidad puede ser mayor o menor, por lo que es conveniente que, al menos, el seguro del abogado cubra los gastos de defensa jurídica y el importe a pagar en el caso de que el asegurado sea condenado a indemnizar al afectado.

 

Esto, al menos, es lo recomendable. No obstante, estos profesionales tienen la posibilidad de contratar pólizas de seguros para abogados más ambiciosas y que incluyen más coberturas, (por ejemplo la inhabilitación profesional, la administración concursal para aquel que la ejerza, etc.). Por medio de la contratación de estas pólizas, los profesionales están más protegidos, así como su patrimonio.

 

Debido a que esta profesión tiene unas características particulares diferentes a las de otros sectores, los interesados en contratar un seguro para abogados pueden acudir a una compañía o correduría de seguros especializada en la temática. La experiencia es la que va a permitir al abogado acceder a un mayor número de opciones y optar, por ejemplo, a coberturas que van más allá de las estándares como son, por ejemplo, la responsabilidad civil de explotación, la reclamación de daños sufridos por el asegurado, o la responsabilidad civil locativa. Por no hablar de poder conseguir mucha mayor suma asegurada por un mejor precio.

 

Además de este tipo de pólizas, los abogados también deberían de contar en su haber con un seguro mutualista que se hiciera cargo de su baja laboral. Debido a que este colectivo profesional, al igual que los autónomos, está en la mayoría de las ocasiones más expuestos que los trabajadores por cuenta ajena, contar con un seguro de baja laboral es un punto de apoyo a la hora de ejercer la actividad profesional con tranquilidad.

 

En este sentido, alguna empresa especialista en seguros de abogados incluyen en la cobertura la indemnización por enfermedad y accidente, sin periodos de carencia, teniendo una cobertura mundial y sin baremos. Contar con estos seguros es un apoyo a los subsidios habituales que ofrece la Seguridad Social y la Mutualidad en caso de baja, y que en la mayoría de las ocasiones no son suficientes para cubrir el nivel de vida que se tiene mientras se trabaja.

 

Con la adquisición de un seguro de baja laboral, el abogado también tiene la garantía de que, por una pequeña cantidad mensual, no va a perder su poder adquisitivo de una forma brusca, por lo que contar con un seguro de estas características significa que el profesional adquiere tranquilidad. Y, además, esta inversión es un gasto deducible para autónomos y mutualistas en el IRPF.

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