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Aún en tiempos de inflación controlada y bajas tasas de interés, el cuidado de gastos debe de ser todavía más rígido que en época de “crisis”. En tiempo de vacas gordas, hay que guardar para cuando lleguen las vacas flacas, aquí le damos sugerencias

Cuántas veces se ha repetido esta pregunta, al abrir la cartera al finalizar el fin de semana o dos días antes de terminar la quincena, o cuando sale de compras. Para que el dinero rinda la única opción es el control de gastos.

Gastos
Gastos

No importa si las promociones en centros comerciales están en su apogeo, porque no le van a cobrar intereses durante un año, y tampoco hay que gastarse el ahorro porque las tasas de interés en inversiones están por la calle de la amargura. Por el contrario ahora hay que apretar el cinturón tanto o más, nadie sabe que sigue.

Las ventas especiales o de fin de temporada, cuando los precios están rebajados y las tarjetas de créditos en tiendas departamentales ofrecen hasta pagar hasta en doce meses y sin cobrar intereses son “armas de dos filos”.

Si se controla el presupuesto para no gastar más de lo posible, aprovechar este tipo de promociones ayuda incluso a mejorar el flujo mensual de gastos; pero el “negrito en el arroz” es cuando la persona paga o firma con la emoción de estar comprando a un buen precio y al final de día o la quincena ya no tiene paga cubrir gastos tan importantes como los alimentos o la renta (hipoteca).

Ese es uno de los problemas que afectan a las finanzas personales es la forma en que se gasta el dinero, a veces sin control y con el pensamiento “ya veré después, le pido prestado a fulanito”.

Dinero
Dinero

Aprender a gastar

A continuación se mencionan las recomendaciones para cuidar el presupuesto:

Elaborar periódicamente un presupuesto de gastos, y de ser posible registrar entradas y salidas diariamente o cada semana.

Hacer una lista de lo que realmente necesita comprar: alimentos, ropa, y otros artículos menos cotidianos.

Al salir de compras al supermercado, compare precios en varias tiendas, puede obtener ahorros hasta de 20 por ciento en el gastos total. Siempre y cuando no tenga que realizar recorridos largos entre las tiendas, porque el gastos de gasolina y tiempo pueden no compensar dicho ahorro.

Cuando salga de compras no lleve dinero extra, maneje siempre un tope y así evitará llevar “antojitos” o “gangas”.

Ofertas
Ofertas

Cuando pague con tarjetas, no pierda las cuentas de vista, sume los comprobantes de pago y guárdelos hasta que pueda verificarlos con sus estado de cuenta.

Al recibir el ingreso, acostumbre separar el dinero que necesitará a lo largo del periodo para gastos fijos: renta, luz, teléfono, gasolina, comidas. De tal manera que pueda tener el saldo después de haber pagado sus compromisos.

Cuide las “fugas”. Esos pagos pequeños por un dulce, una revista, el libro del mes, hasta lo que le da a las personas que auxilian en los estacionamientos, son pesos que de momento parecen poco pero al sumarlos representan una cantidad importante en el presupuesto.

Jinetes de la banca rota
Jinetes de la banca rota

“Jinetes de la banca rota”

Las actitudes que se tienen con relación a la forma de comprar y gastar, son las que acaban con cualquier programación de gastos o plan de ahorro. Evitarlos puede ser la salvación de llegar a una crisis presupuestal al finalizar cada mes.

No tener presupuesto. Cuando se recibe el sueldo y se van haciendo gastos y pagos según le estén cobrando o los recibos de pago estén llegando, es decir cuando no se hace un presupuesto mensual de gastos para confrontarlo con el ingreso neto y saber de antemano cuál es el saldo, la probabilidad de llegar a fin de mes con un excedente es mínima.

¡Pero que barato¡ Hay quienes con la emoción de las ofertas, invierten el sueldo en ropa, accesorios o artículos que realmente no necesitan, y es aquí cuando lo barato sale caro.

Sólo por ayudar. Es normal que en días de pago las personas que tienen un “negocio” se acerquen con los compañeros de trabajo para venderles algo que realmente no necesitaban (discos, perfumes, ropa, joyería). Y cuando ofrecen pagar en varias quincenas, quien compra no se percata de que su presupuesto de gastos se puede afectar no tan sólo esa quincena sino por varias más.

Firme ahora y pague después. Quien acostumbra pagar todo con sus tarjetas de crédito, sin llevar un control de lo que debe, seguramente al llegar la quincena ya no le queda nada para otros gastos que no sea el de liquidar sus tarjetas. Incluso a veces no se puede liquidar y los intereses empiezan a correr.

Del control de su presupuesto de gastos y de sus “emociones” comerciales al salir de compras depende en gran medida que su bolsillo no se quede en ceros antes de que llegue el próximo ingreso.

Escrito por Ángeles Cámara Trejo

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